viernes, 26 de septiembre de 2008

Tan pijo que roza la homosexualidad


Los modernos: una raza aparte. Son jóvenes adinerados que viven extasiados con la moda, sin darse cuenta que es un suicidio mental entregarse a ella.

La noche es Valencia es salvaje (¡woo!) y no conoce distinción entre día laborable y fin de semana, lo cual nos tiene más que satisfechas. Nuestra primera observación al entrar el los primeros pubs fue darnos cuenta de que.. ¡había muchísimos chicos guapos!. ¡Qué felicidad! ¡Qué placer para la vista! La gente es muy abierta y no nos faltó tiempo para conocer a medio barrio. Todo parecía perfecto hasta que nuestras mentes despertaron del trance y comenzaron a etiquetar la mercancía que se nos ofrecía. Encontramos que desgraciadamente los muchachos valencianos se dividen en dos grandes grupos: o bien parecen unos yonkies (mi madre les llama titiriteros), o bien parecen gays.
Y es que el ser un "alternativo" está de moda. En el pueblo encontrabas curiosa esa tendencia, e incluso te parecía apetecible. Enseguida llamaba la atención quien, consciente de su superioridad económica, se vestía como le daba la gana. "¡Mira un moderno!" gritábamos y resultaba entretenido. Porque los modernos molan, ¡pero fuera de casa!
Ahora no podemos evitar dudar cada vez que salimos de fiesta. Basta que aparezca un chico mono vestido de Pull&Bear para preguntarnos si seremos compatibles con su orientación sexual. ¿Por qué? ¿Qué otro motivo puede haber para vestir así que no sea el de querer ahuyentar al sexo femenino? ¿Es que en Valencia quieren acabar con la heterosexualidad? ¿POR QUÉ? ¡Este mundo es lo bastante grande para todos!
No os engañéis, no tenemos nada en contra del club del pepino. Lo que pasa es que resulta duro aceptar que el objeto de tu deseo pueda repudiarte por ser mujer, o pedir que le presentes a tu amigo. ¡Y no sólo es ese el problema! Porque en la ciudad se han tomado mucho en serio eso de la revolución sexual, así que también están los bisexuales, los hetero-divertidos y sabe dios que más tendencias... Con lo fácil que era todo en el pueblo, en las orquestas donde los muchachos sacaban a bailar a las mozas y el que vestía como el engendro de la foto era considerado un loco. ¡A dónde iremos a parar!
Sinceramente, si encontraseis a un chico atractivo vestido de esa forma, ¿no dudaríais? ¡Abajo la modernidad! ¡Viva el clásico macho ibérico!
(Perdón por ser tan extremista)
Es un hecho: la moda quiere acabar con las relaciones sexuales, porque no creo que a nadie le apetezca enrollarse con semejantes esperpentos. Primero nos muestran la libertad sexual y después nos quieren convertir a todos en seres asexuados, porque a las mujeres nos hacen vestir con auténticos sacos. Cada vez los vestidos son más anchos y de colores más apagados, los complementos más estrambóticos y los cuerpos más enclenques, sostenidos por unas piernas esqueléticas siempre a la vista. ¿Pero esto que es? Ilustro mi descripción con una fotografía
:



¡Que alguien le dé de comer por favor! ¡Un petit-suis aunque sea!
Bueno, he aquí nuestra crisis existencial, otro de tantos problemas que supone el cambio del medio rural al urbano. Ese y el de las distancias, que aquí parece que las cosas no están tan lejos como realmente están y barajas dos opciones: empobrecer a manos del transporte público o dejarte los pies andando.

Aunque hasta ahora no podemos quejarnos, porque todo nos va de lujo.

Se despide Esmeralda.

¡Un abrazo!

1 comentario:

Unknown dijo...

Uyy!!!
Ahí me tendré que ir yo de fiesta.
Creo que la única forma de saber con certeza si es gay o no el chico, es acercarse y preguntando.

Tampoco creo que pase nada si se molesta un poco... :P