(Foto: Alba, Nere y yo en Madalena)
Parecía que no empezaríamos nunca las clases, ¡pero por fin sucedió! Sólo damos Color y Historia del Arte hasta el 13 de octubre, pero algo es algo.
Lo único que podemos decir de la carrera es que es MUY CARA. Todavía no me he comprado todo el material y ya llevo 200 € en compras. ¿Pero donde se ha visto semejante robo? Mi cartera se ha vaciado, la tarjeta hecha humo y suplica una muerte rápida e indolora.
¿Además que es eso de montarse los bastidores y hacerse las mezclas para imprimar? ¿No se han enterado de que lo venden ya todo montado? ¡Suicidio! Con lo torpe que soy yo para esas cosas, creo que no sé donde me he metido.
Ya hemos hecho nuestro primer botellón con la clase y ya he hecho el ridículo presentándome para delegada. Se veía de lejos que no aguantaría una semana sin dar la nota. La fiesta del jueves no estuvo mal, vino con cachimba y resaca incluida, cosa que impide llegar a clase a las 8 del día siguiente. ¡Pero llegué! Tarde, ¡pero llegué! El profe no pudo echarme la bronca, yo soy una chica muy formal.
Todavía no me han mandado faena, así que aquí estoy tirada, con algunos libros que cogí de la biblioteca, esperando para volver a salir de fiesta. Nerea por su parte está hasta arriba de deberes y quiere morir. ¡No te preocupes Ne! ¡Tú puedes con todo!
Por último decir que nos hemos pasado la semana resfriadas, ¡las cuatro! Compartiendo frenadol y calentándonos el caldo Aneto. Que triste...
Bueno, me despido, que me enrollo como una persiana y soy más pesada que “un kilo de mierda en la pestaña”.

(Foto: Nere y yo en la jornada de puertas abiertas, cuando todavía éramos unas jóvenes artísticas con dinero para ir de discotecas.)



No hay comentarios:
Publicar un comentario