Nuestra descuidada atención por las labores de limpieza nos ha llevado a descubrir que tenemos superpoderes, somos dioses (mejor dicho, diosas): ¡hemos creado vida!Nos equivocamos al pensar que los alimentos pueden conservarse eternamente en la nevera. Comenzamos a sospecharlo con la barra de pan que se mantuvo durante un mes en la despensa, pero no quisimos darnos cuenta. Todo empezó el día en que Mada y Kyra compraron un hermoso melón que guardaron en la nevera, pero que no empezamos hasta días después. El hecho de tener una pieza de fruta en la casa creó expectación, pues todas nos quejábamos de lo mal que nos alimentábamos en el piso, pero todas ignorábamos al pobre melón. Le hincamos el diente en dos o tres ocasiones después de comer, pero no pudimos acabárnoslo.
Pasaban las semanas. "Deberíamos tirarlo", nos decíamos. "¡Como lo vas tirar! ¡Pero si aún está bueno!", respondía la experta de turno. Y allí seguía. Las pepitas empezaron a tener un color sospechoso, pero el melón SEGUÍA SIENDO BUENO. "¡Pero si sólo lleva una semana!", todo eran dudas, ¿realmente seguía siendo comestible?.
Decidimos aplazar el debate algunas semanas más hasta que nos dimos cuenta de que el solitario melón llevaba un mes entre nosotras. Lo sacamos de la nevera y cual fue nuestra sorpresa al descubrir que había menguado irregularmente y que había cambiado de color. ¡Mmm! ¡Sabroso! Nuestro resfriado colectivo nos impidió degustar su olor putrefacto y, aunque el tiempo juntos había sido valioso, lo tiramos finalmente a la basura.
Triste final para un delicioso melón.
Somos unas desagradecidas.
Aparte de este asqueroso caso relacionado con las fechas de caducidad desconocidas, también sucedió que Kyra se escaqueó de limpiar la cocina esta semana. Así que si la salsa de almendras gotea en el suelo y no hay nadie para limpiarla, lo más seguro es que haga amigos y se reproduzca. No sabemos como, pero el día que la valiente Esmeralda decidió asumir las tareas de la desvergonzada Kyra, se encontró microorganismos habitando alrededor de la mancha de salsa asiática. ¿Bacterias, esporas, hongos o simplemente mierda? Todo un dilema que se desvaneció con un fregonazo.
Esperemos que no vuelva a pasar.
Que ascazo...



1 comentario:
Pero qué bien escribes!!
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