(La mujer ambigua reparte amor en el cumpleaños sorpresa de Maria)
Decisión que hemos tomado en las útimas horas, al enchufar de nuevo el lavavajillas. Tras meses meditando sobre si conectarlo o seguir esperando una señal divina, decidimos enchufarlo por primera vez para limpiarlo antes de probar suerte con la vajilla.
(Nota: llevábamos una semana sin fregar. Sabemos que no es lo propio de tres señoritas bien acostumbradas como nosotras, pero la vida es muy dura y somos demasiado perezosas como para hacer nada al respecto.)
Pusimos un programa que decía durar 65 minutos, pero ese día el lavavajillas estuvo trabajando duro contra la suciedad durante por lo menos ¡6 horas! Al parecer, si no desconectas el aparato una vez acabado el programa el bichejo vuelve a empezar. ¿En qué cabeza cabe un electrodoméstico así? ¿Qué utilidad tiene ese funcionamiento? ¡Ninguno!
La lavadora que tanto amaba también me ha dejado de lado. Tengo la sensación de que los electrodomésticos no son capaces de convivir más de un mes con nosotras. Una vez nos cogen confianza... enloquecen.
(Vida en los quintos, jueves universitarios)
Durante estas últimas semanas hemos visto como la suciedad se acumulaba hasta límites insospechados. La pelusa del pasillo ha aumentado considerablemente de tamaño y ya no podemos cruzar la casa con la luz apagada, por miedo a ser absorvidos por ella.
Pero lo peor está por llegar, porque al parecer, a partir de esta tarde, seremos uno más en casa. Un pequeño cachorrito (todavía por educar) se viene a hacer de las suyas a nuestro humilde y asquerosamente sucio hogar.
¿Como acabará todo esto? ¿Enseñaremos a fregar al perro? ¿Acabaremos lanzándolo por la ventana? ¿Nos desheredarán nuestras madres? ¿Me dejarán llamarle Coco?
Próximamente más, pero no más limpio, en "Como sobrevivir a la independencia".
(P.D. Nuevo record: ¡Tres semanas sin hacer la compra!)

(Mada, Kyra, Alba y Esme)




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